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Las estadísticas se olvidan, las historias son recordadas: úsalo a tu favor

Actualizado: 26 jul

Existe un secreto para convencer a las personas y mantener la atención de tus interlocutores, ha sido empleado por nuestros antepasados y se sigue usando en el mundo del marketing, la política, religiones y toda actividad que implique la interacción de un hablante y muchos espectadores, este secreto es la narración de historias.


Por su parte, hay otra alternativa para intentar convencer al público pero que no tiene la misma efectividad, esta estrategia de difusión son las estadísticas. Las estadísticas hacen parte de la sistematización y abstracción de una realidad a través de las cifras y números, pero para procesarlas se requiere de cierto nivel de comprensión de este campo, y no todos tus lectores lo estarán, suponiendo que deseas abarcar un importante número de lectores de diversos grados académicos y demográficos.


Hablar de cifras y estadísticas solo cumple con el propósito de convencer a muchas personas cuando los lectores son un selecto grupo de personas letradas y relacionadas en este mundo de la data, que suelen ser un porcentaje ínfimo de la población; pero cuando se trata de llevar un mensaje a un público masivo las historias siempre han sido el medio más efectivo.


Es sabido que Joseph Stalin retrató esto en su célebre frase: “Un millón de muertes es solo una estadística. Cuando alguien muere, es una tragedia. Cuando un millón muere, es sólo una cifra. Una sola muerte es una tragedia; un millón de muertes es estadística”. Es decir, la información abstracta (datos, cifras, números) se olvidan rápidamente, pero una historia bien contada será recordada por mucho tiempo.


Es mejor contar historias que hablar de estadísticas para convencer a tus lectores.


Las historias son la herramienta connatural como el ser humano se relaciona con sus semejantes y la manera en que logra conocer el cosmos que lo rodea. Las historias son el instrumento de difusión de ideas más poderoso que ha elaborado la humanidad. No solo ha servido para impartir información, sino también emociones y a generar empatía.


Así pues cuando se trata de persuadir a otros, las estadísticas suelen ser ineficaces; la mayoría de las personas no son lo suficientemente buenas para procesar y analizar estadísticas con precisión. Como tal, debes usar anécdotas o historias. La mayoría de las personas leen y escuchan atentamente la evidencia anecdótica, en particular las anécdotas que involucran emociones.


Los humanos tienden a olvidar hechos y estadísticas, pero recuerdan historias, particularmente historias cargadas de emociones. Para ser un gran persuasor y enganchar a tus lectores debes ser un gran narrador.


En suma, está bien si quieres mencionar en tu libro algunas cifras para reforzar una idea o ilustrar alguna cuestión, pero no caigas en la tentación de adentrarte o profundizar en abstracciones numérico-estadísticas.


"Nadie tomó una decisión debido a un número. Necesitan una historia". - Daniel Kahneman


Sea que contrates a un escritor fantasma (Ghostwriter o escritor por encargo) o si lo escribes tú mismo, no olvides utilizar estos consejos para que tu autobiografía logre ser una historia extraordinaria.

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