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¿Con qué tipo de libro contarás tu historia? Autobiografía, Memorias, Novela autobiográfica o Diario

Si consideras que ya llegó el momento de contar tu historia al mundo, pues tienes la disposición y el deseo para empezar a redactar el relato sobre Tu propia vida, es importante tener claridad el tipo de libro que quieres escribir; esto es, definir el género literario que utilizarás en tu escrito, teniendo en cuenta que de esto dependerá la forma en que lo organices y los elementos que incluirás.


Dentro de la vasta diversidad existente, hay cuatro géneros que se hallan a tu disposición si lo que deseas es contar tu historia, los cuales si bien tienen muchos rasgos en común, cada uno tiene particularidades que lo hacen diferente a los demás; estos son: la autobiografía, las memorias, la novela autobiográfica y el diario.


A continuación describiremos cada uno con el fin de que puedas seleccionar el que más se ajuste a tu propósito principal de escribir un libro, recuerde que lo importante es escoger un género con el que se sienta cómodo y el cual le permita narrar mejor los hechos importantes de su vida, aquellos que quiere resaltar y compartir con los lectores.




La autobiografía


Empezamos por la autobiografía dado que es el género por excelencia para escribir sobre uno mismo y nuestra relación con el mundo. Lo que particulariza este género es el hecho de que su narración es más de tipo reflexivo e introspectivo con relación al pasado del narrador. Pasado, que, desde el presente, es visto como un continuo desarrollo de su vida propia hasta llegar a ser lo que es.


Por ende, aquí elementos como los hechos que lo rodean, el tiempo particular en que viviste o los individuos que pasan por tu vida no son lo más relevante del relato, pues es la relación que tienes con tu yo, con tu individualidad lo que realmente importa en una autobiografía.


Es decir, aquellos elementos como la vida del autor (hechos, personajes, circunstancias), solo cobran un real significado –y por eso aparecen en tu escrito- en tanto él, a la luz de la introspección, considere que tienen preponderancia en su propia historia, hasta el punto de causar en él un efecto decisivo.


En consecuencia, la autobiografía permite ilustrar el pasado propio a partir de la reflexión de lo ocurrido, siendo siempre lo más fiel posible a la veracidad histórica; gracias a esto el narrador da forma creativa a ese tiempo pretérito (a esos recuerdos muchas veces inconexos), para plasmarlo en las letras.


Es común que la autobiografía se redacte en orden cronológico resaltando los hechos más importantes en cada momento de la vida del autor, no obstante,

por su misma calidad de relato profundamente introspectivo y reflexivo, el escrito no solo debe ser formado por la mera sucesión cronológica de eventos, sino a partir del significado que ellos tienen para ti, al punto de considerarlos elementos clave en el desarrollo de tu carácter, de tu concepción de mundo, en suma: de tu experiencia personal de vida.


En esta medida, es preciso procurar que lo que figura en tu autobiografía sea una narración lo más aproximada posible a lo sucedido en la realidad, pero pensando detenidamente en la relevancia que tiene cada hecho en tu vida antes de escribirlo. No tienes que dar cuenta de cada detalle de tu historia, solo de los que consideres necesarios. De este modo, debes seleccionar los sucesos que a tu modo de ver han constituido y jalonado tu existencia para incluirlos en la autobiografía ya sea que la escriba sin ayuda o que solicite el apoyo de un escritor por encargo.


A modo de ilustración de lo ya dicho sobre este género, observa el siguiente fragmento de la autobiografía Adiós a todo eso del literato Robert Graves (2010):


El don más útil, y a la vez el más peligroso que le debo a mi familia materna — probablemente más a los Cheyne que a los Graves— es que soy siempre capaz, cuando tengo que tratar con funcionarios, u obtener esos privilegios de que las instituciones públicas son tan avaras, de disfrazarme de caballero. Y eso, sin que importe la ropa que lleve en ese momento. Vestir con ropa que los caballeros no suelen usar, sin parecer, pese a ello, un artista o un afeminado, hablar y tener modales irreprochables, me ponen en una posición casi ducal, puesto que solo el heredero de un ducado, perfectamente seguro de su rango, podría explicar semejante excentricidad (p. 13).


En el fragmento citado puedes evidenciar cómo el autor hace mención de la vestimenta, los modales y el linaje, refiriéndose a estos solo en tanto para él cobran relevancia; en este caso, para dar cuenta de su capacidad de fingir caballerosidad.


Vale la pena recalcar que esto es producto de su reflexividad; es gracias a esta que él ha considerado relatar ese episodio en particular para dar cuenta de su parecer.


En estos artículos te dejamos más consejos sobre cómo escribir una autobiografía exitosa.


Las memorias


Las memorias, al igual que la autobiografía tienen por pretensión relatar la historia del narrador, la que él ha vivido en carne propia en el transcurso de la época que considere narrar.


Por lo anterior, es común hallar en las memorias una descripción histórica, bastante extensiva en ocasiones, del momento por el que atraviesa el narrador; además de los personajes clave que inciden en su tiempo.


Coyunturas históricas, cambios políticos, convulsiones sociales; todo esto se evidencia en este género como tópicos característicos. Ello no significa que la vida del escritor se deje de lado por un relato descriptivo de la época. Al contrario, aunque se haga hincapié en los eventos que rodean al autor, no por ello este pierde importancia, ya que es, precisamente, gracias a su sentir, a su percepción y a su capacidad de interpretar, que da a conocer el mundo que ha vivido y cómo este, sin lugar a dudas, lo ha cambiado.


A continuación, hallará un fragmento de las Memorias de Ultratumba, del escritor Chateaubriand (2006), para que notes las particularidades de las que ya se han hablado:


Por último, para no omitir nada, recordaré a los alanos que formaban la guarnición de Saint-Malo: descendían de esos famosos perros, compañeros de fatigas en las Galias, que, según Estrabón, libraban con sus amos batallas campales contra los romanos. Alberto el Grande, religioso de la Orden dominica, autor no menos serio que el geógrafo griego, declara que en Saint-Malo «la custodia de un lugar tan importante era confiada todas las noches a la fidelidad de unos alanos que hacían una eficaz y segura ronda». (p. 56)


Como podrás notar, aquí Chateaubriand relata sucesos y personajes históricos que él considera necesarios en sus memorias, y esto porque son ellos los que revelan la época y la tierra en que vivió.


Todo lo dicho hasta aquí te permitirá considerar que si lo que deseas es escribir tus memorias, debes estar, sin lugar a dudas, abierto a tu entorno y tu historia.


Esto es importante, porque, si bien la forma de escribirlas es similar a la autobiografía en la medida en que debes apegarte a los hechos reales y narrarlos desde tu propia persona- desde tu propia interpretación-, será tu voz la que le permita al lector aproximarse a lo que ha experimentado y conocido.


Diferencias entre la autobiografía y las memorias

Por ejemplo, puedes escribir una autobiografía si quieres narrar tu vida de forma cronológica y describir cómo te convertiste en un empresario exitoso o cómo lograste las metas que te propusiste en tu carrera, donde cada capítulo represente una edad diferente y por supuesto un logro diferente. 

No obstante, si solo quieres hablar de una época en particular, por ejemplo los años en los cuales lograste llevar tu compañía al nivel deseado y relatar las decisiones que tomaste solo en ese periodo de tiempo es mejor escribir memorias, puesto que podrás contar con detalle solo esa etapa de tu vida y resumir al máximo el resto. 

Esta es la principal diferencia, pues generalmente la autobiografía cubre toda la vida del autor hasta el momento de su escritura mientras que las memorias se enfocan solo en una parte de su vida. 

Las autobiografías hacen énfasis en la vida del autor como tal, mientras que las memorías hacen énfasis en un tema en particular, así: 
Autobiografía; quiero contar mi vida para que los lectores conozcan cómo he logrado convertirme en una empresaria y escrtora exitosa, desde mi niñez hasta la actualidad. 

Memorias; quiero compartir mi experiencia de preparación de 5 años como deportista hasta llegar a los juegos olímpicos y ser ganadora de la medalla olímpica en natación.




El diario


Por su solo nombre, este género podría dar la impresión de ser una producción relegada al espacio íntimo de un escritor, y, por ende, de poca valía en el mundo de la literatura. No obstante, es un género igual de útil que los anteriores, y, con su estilo particular, le dará la oportunidad de narrar su vida.


Sus páginas representan un presente continuo que se va desarrollando día tras día y que va quedando registrado mediante el uso del diario. En efecto, esta es una diferencia sustancial con otros géneros: el diario tiene por objetivo concluir un día y registrarlo en la hoja tal como ha ocurrido –o como recuerda el narrador-; y no desde un pasado remoto rememorando sucesos sociales o personales.


En este no hay lugar a disertaciones largas sobre sí mismo o el mundo. Al contrario, en el diario deberás registrar tu vida menuda –claro, permitiéndote reflexionar en una justa medida sobre ella-, esa que va pasando día a día, hasta el punto en que decidas que es justo finalizar la narración.


Con todo, escribir un diario no solo te permitirá registrar sus experiencias de vida sino aprender sobre ellas, pues, al ser una narración con fecha puede dirigirse en cualquier momento a un evento particular y analizar las consecuencias de su reacción ante este, con el fin de tomar mejores decisiones sobre algún hecho que se repita; también, con un diario ver cómo reaccionaste dos veces ante situaciones iguales, y así sabrás si tus concepciones sobre un tema han variado o permanecieron iguales.


Estas enseñanzas son las que puedes compartir con tus lectores y te permitirán no solo narrar tu vida sino brindar consejos al mundo de acuerdo con tu experiencia.


Desde luego, para lograr este propósito, tendrás que ser lo más conciso posible al momento de dar cuenta de tu día. Cada uno de ellos lo encabezará por la fecha del día que termina, y, seguidamente, escribirá cada evento que considere de particular importancia. Para que quede claro esto, mira el siguiente apartado del título Lo que fue presente (diarios 1985-2006), de Héctor Abad (2019):


1986 1º de enero El año empieza con insomnio invertido, a las cuatro de la mañana. A veces pienso que es la tensión de la prepaternidad; otras veces pienso que es el vino, el exceso de comida. Me despierto con un sobresalto, como asustado, de regreso de un sueño profundo pero breve: fueron dos o tres horas. Y empiezo a cavilar: debería dejar de beber vino, me gusta demasiado y existe el alcoholismo, la cirrosis. Ahora tengo ya acidez casi todas las noches (los genes de mi papá y mi mamá juntos) y de ahí a la úlcera el paso no es muy largo. Luego los kilos de más; pienso: no más azúcar, menos harinas, no más vino. Propósitos de siempre. Propósitos para un futuro que no existe y que siempre se estrellan con un presente que se repite. Tengo tendencia a no ser capaz de despojarme de ciertos vicios-hábitos. Por eso es grave que beba: si me da por ahí ya no paro. (p. 16)


Fíjese que el escritor ha elegido su insomnio como evento con el que empezar el registro de su día –fechado previamente-, y a partir de allí generar determinadas reflexiones. Todas relacionadas, claro está, con las ideas que le sobrevienen, fruto de su insomnio. Bien puede notar que lo hace de modo simple y sin rodeos, haciendo de lo consignado un recuento sucinto y no extensivo. Precisamente la concisión, característica propia del diario, es un requisito a tener en cuenta a la hora de elegir este género para contar tu vida.


La novela autobiográfica


Mientras que los demás géneros expuestos prescinden de la ficción en la creación del relato, el presente hace todo lo contrario, recurre a ella de principio a fin. Es decir, este género se vale de la vida y personalidad del narrador, para, a partir de ellos, construir una historia de carácter autobiográfico.


Y aquí el hecho de que sea autobiográfico no debe engañarte, puesto que, si bien para este género la propia vida del narrador tiene relevancia central en el relato, este mismo se halla inmerso en eventos ficcionales. En consecuencia, la existencia del escritor da inspiración a la novela, pero no se limita a la exclusividad de lo que realmente vivió aquel.


Es posible que se apele a la ficción al hacer cambios como el lugar donde ocurren los hechos para hacerlos desarrollar en un espacio más atractivo para el lector, incluir personajes para ilustrar comportamientos, actitudes, acciones o experiencias que son importantes para el relato sin que estos individuos realmente hayan existido; agregarle ficción a algún hecho ocurrido para hacerlo más intenso; entre muchas otras opciones. Incluso, es posible que tu pasado realmente parezca una obra de ficción y no sea muy complicado escribir tu libro de esta manera.


Si te consideras un escritor creativo o bien, te apasiona la literatura ficcional puedes considerar este género, ya sea que lo escribas por tu cuenta o que contrates a un escritor por encargo que convierta tus relatos en una novela autobiográfica.


Para que esto quede ilustrado, lo que vas a leer a continuación es un fragmento de una novela autobiográfica de Fernando Vallejo (2013), titulada Años de indulgencia:


Tomé el bote [de gasolina] y fui regando el sótano y las paredes y la trituradora y la escalera que subía hasta el nivel del suelo, a la acera, a la planta baja del Admiral Jet. Entré a nuestro apartamento a buscar los fósforos. Pasé frente al espejo y no me reflejé. ¡Por fin! ¡Por fin! Había perdido la figura… ¡Yoooo! Mi yo sonó como una explosión hueca […] Salgo del apartamento y voy rociando la escalera, subiendo, subiendo, de piso en piso, de un lado al otro, a las puertas, los rincones… ¡Y enciendo el cerillo y lo arrojo al suelo! Baja el fogonazo como un relámpago, como una espada flamígera en pos del rastro zigzagueante del capricho de mi mano. Y con golpe seco abraza, abrasa al edificio. (p. 80)


Vallejo aquí hace uso de la ficción al proponer como hecho el incendio de un edificio de apartamentos provocado por él; sin embargo, esto es falso si se constata con la realidad. Lo que sí fue cierto, y aquí entra el factor verídico -el de su propia vida-, es que pasó por Nueva York (la ciudad en donde se desarrolla la novela y el fragmento arriba citado), y su estadía allí le sirvió como inspiración para crear su obra.


Así pues, si optas por este género, recuerda que en la redacción no debes apegarte por entero a la verdad de los hechos. Precisamente, por ser novela, lo que aquí impera es tu creatividad para hacer de tu historia algo novedoso; para que pueda inventarse posibles derroteros a partir de circunstancias normales de tu vida.




Esperamos que puedas definir qué tipo de libro escribirás para contarle tu historia al mundo, seguro tienes muchas enseñanzas por compartir; por eso, selecciona el género de tu preferencia y empieza a hacerlo, para esto puedes escribirlo por tu cuenta o también puedes contratar a un ghostwriter o escritor fantasma si lo consideras necesario.


En cualquiera de los casos, sigue nuestro blog donde constantemente compartimos información para quienes quieren contar su historia a través de un libro.



Referencias


Abad, H. (2019). Lo que fue presente (diarios 1985-2006). Alfaguara.

Chateaubriand, F. (2006). Memorias de Ultratumba (libros I-XII). Acantilado.

Graves, R. (2010). Adiós a todo eso. RBA libros.

Vallejo, F. (2013). Años de indulgencia. Alfaguara.

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