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Técnicas de ficción para escribir una autobiografía

La escritura de ficción es un verdadero desafío, pues para desarrollarla es necesario crear en nuestra mente universos, sociedades, criaturas o diversas personalidades, que llevan nuestra imaginación al límite, no obstante, hay ciertos recursos que posibilitan y enriquecen este ejercicio narrativo, los cuales también pueden ser aplicados a las autobiografías, con la ventaja o el agregado de que la historia de tu vida ya la conoces y solo hay que darle un matiz más llamativo.


Debido a lo anterior, para este post hemos recopilado los cuatro elementos de la ficción que puedes utilizar en tu autobiografía con el fin darle ese toque único y distintivo que necesitas para que tu libro sea el favorito de los lectores.


1. Los detalles importan


Si hay algo que caracteriza a la literatura de ficción es la cantidad de detalles que lleva impregnada cada página del libro.


Así, tanto las historias de ficción como las autobiografías dependen mucho de los detalles, más allá de la lista de acontecimientos o pasos, que son relevantes y necesarios, los detalles son ese algo más, ese agregado que conmueve y atrae a los lectores más atentos, pues representan esa mirada única y especial de una experiencia personal.


Para el caso de las autobiografías, enriquecer un texto con detalles puede hacerse de dos maneras, bien sea agregando elementos contextuales que le permitan al lector tener una idea más precisa y completa de aquello que el narrador experimentó y valoró o agregando, como muchos expertos recomiendan, elementos personales íntimos, los sentimientos, los pensamientos o las emociones que acompañaron tu actuar a la hora de emprender esa acción que decides destacar y narrar en tu historia. Miedo, vergüenza, dolor, no dudes en mostrar tu lado más humano.


Los detalles pueden hacer que el lector empatice con tu historia, que se reconozca en las experiencias que compartes, que piense “yo también he sentido o vivido esto”. Siempre es un buen recurso acudir a los sentidos para agregar detalles, eso que viste, que oíste, que probaste, que sentiste en ese momento puede ser un factor determinante.


Es necesario buscar entonces esas pequeñas acciones o sensaciones que rodearon los acontecimientos principales que componen la cronología de tu historia.


Aquí está un ejemplo de cómo redactar mencionando los detalles:


En la mesa de la cocina había un periódico, de las Navidades (estuvimos la última vez en esas fechas), y me puse a leerlo mientras me servía un vaso de moscato, listo en una cubitera con agua helada del pozo. A finales de noviembre, la ONU había autorizado el uso de la fuerza para liberar a Kuwait de los iraquíes, acababan de salir hacia Arabia Saudí las primeras tropas americanas, se hablaba de un último intento por parte de Estados Unidos de negociar en Ginebra con los ministros de Sadam y convencerle para que se retirase.  (Umberto Eco, La misteriosa llama de la reina Loana) 


2. Las acciones como escenas


Hay quienes dicen que leer un libro de ficción es como ver una película, esto sucede porque en la escritura el autor se convierte no solo en el director de la película sino también en el vestuarista, el diseñador de locaciones, el encargado de la iluminación, el guionista, el encargado del sonido y los efectos, etc., todos en uno. Y es que, al momento de narrar un evento, si bien es necesario partir de una acción simple y resumible en pocas palabras, el paso a seguir es construir todo un escenario y un contexto que respalde, explique o justifique la acción.


Entonces, por ejemplo, si el objetivo de un capítulo de tu autobiografía es mostrar cómo instalé mi primera tienda, será necesario ir más allá de “el día de la apertura fue difícil y agotador” y enfocarse en agregar elementos que hagan de ese evento una escena que transmita la complejidad o la emoción del momento.


Las preguntas funcionan mucho aquí, ¿cómo era el sitio?, ¿qué había en él?, ¿cómo eran las personas que estuvieron allí contigo?, ¿qué usabas ese día?, ¿cómo estaba el clima?


Tal como se muestra en el siguiente ejemplo.



Acción: 

Estaba preocupado por un asunto problemático mientras caminaba con mi compañero por las calles de la ciudad. 

Escena:

Era una mañana de bruma y nubes, y sobre los tejados de las casas colgaba un velo color pardo, que producía la impresión de ser un reflejo del color del barro de las calles que había dejado. Mi compañero esteba del mejor humor y fue chachareando acerca de los violines de Cremona y las diferencias que existen entre un Stradivarius y un Amalfi. Yo, por mi parte, iba callado, porque el tiempo tristón y lo melancólico del asunto en que nos habíamos metido deprimían mi ánimo.

(Arthur Conan Doyle, El signo de los cuatro)


3. Establecer una voz


No es lo mismo leer una historia narrada por un niño, una mujer, un académico, un político o un emprendedor, pues cada voz le imprime un tono diferente a una misma historia, dependiendo de las palabras que se usen o las expresiones propias de una persona o un grupo social.


Escoger y construir la voz apropiada para tu autobiografía depende sobre todo del público al que quieres alcanzar y de las relaciones que quieres establecer con él. Sucede en muchas ocasiones que, queriendo usar un lenguaje narrativo rimbombante o especializado la historia se siente impostada, pierde realismo, cercanía, autenticidad.


Para una autobiografía puede haber varias opciones, la voz sabia y consejera, la voz inexperta pero aventurera, la voz positiva y confiada, la voz cautelosa y reflexiva, así hasta el infinito. Por ejemplo:


Voz sabia que invita a reflexionar:

En la vida algunas veces se gana, otras veces se aprende.  John Maxwell

Voz aventurera que invita a actuar:

El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas. William George Ward

De este modo, construir una voz es como construir un personaje, por lo que es necesario pensar en el origen de esta, su personalidad, sus expresiones favoritas, el léxico al que tiene acceso, las personas con las que se relaciona, esos pequeños elementos que puede que no se mencionen en la historia pero que configuran la manera en la que una persona se comunica.


Las voces, al igual que los personajes, pueden cambiar, transformarse a lo largo de la historia, pero tienen una esencia base que se debe crear y tener siempre presente.


Escúchate, pregunta a otros sobre ti, presta atención a las conversaciones, anótalas para poder identificar tu voz y jugar con ella en tu narración.



4. El desarrollo del personaje


Tú eres un personaje, el personaje de tu historia y como tal es necesario reconstruirte como un sujeto narrativo, un sujeto que persigue un propósito, que se transforma por una motivación, que recorre un camino, enfrenta y resuelve problemas y que puede inspirar a otros.


Las más grandes y entretenidas historias siempre son aquellas en las que percibimos el crecimiento y el cambio de un personaje, esas en las que vemos no solo que alcanzó su objetivo, sino que en el camino conectó con otros, amplió su perspectiva del mundo y transformó la vida de otros.


Personas reales que crecen, se equivocan, caen, se levantan, desarrollan habilidades, se enfrenta a contradicciones, encuentran soluciones, etc.


Decidir escribir una autobiografía es, a fin de cuentas, el proceso de descubrirte y entender eso que te hizo la persona que eres para poder compartirlo con otros.


Un ejemplo es un personaje que se transforme de rival a aliado

Un joven emprendedor trabaja sin descanso, aunque sin éxito, para superar a su mayor competidor. Hasta que un día descubre una debilidad, un elemento del que su competencia carece y que necesita para mejorar. Ante la posibilidad de superarlos, el joven crea una herramienta para solucionar el problema de la otra compañía, pero al final, en vez de diseñar toda una nueva infraestructura para superarlos, pues no tenía suficientes recursos, decide presentarles su herramienta, la cual fue aceptada y al cabo de un tiempo logró transformar la compañía, por esta razón se convirtió en un socio fundamental para la empresa que antes era su competencia.

Cuando nos sentimos espectadores, pero a la vez participes de la transformación de una persona, y de nosotros mismos en el camino, surge un mayor interés y preocupación por aquello que dice o hace esa persona como personaje, lo que sin duda debe ser uno de los logros de una autobiografía, que el lector se preocupe y se interese por aquella experiencia que para nosotros es significativa y esperamos que resulte de valor y utilidad para alguien más.



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Así pues, mentalízate como todo un escritor, visualízate cómo personaje, encuentra tu voz y ten en mente estos recursos de la escritura de ficción a la hora de iniciar el viaje de autodescubrimiento y escritura de tu vida.


Sea que contrates a un escritor fantasma (Ghostwriter o escritor por encargo) o si lo escribes tú mismo, no olvides utilizar estos consejos para que tu autobiografía logre ser una historia extraordinaria, recuerda esto:


"Lo bueno es enemigo de lo grandioso, y esa de una de las razones de por qué hay tan poco bueno que llega a ser grandioso. La gran mayoría de cosas no llegan a ser grandiosas. Justamente porque la gran mayoría es buena… y ese es su problema principal" (Jim Collins).


¡Haz que la historia de tu vida no solo sea buena, sino grandiosa, extraordinaria!



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